La gestión de las zonas verdes de Zaragoza capital es un continuo atropello. Socias y socios de ANSAR, simpatizantes y personas anónimas remiten constantemente a la asociación fotos y noticias de daños y destrucción de arbolado y de desbroces inmisericordes. Tras décadas de protesta y denuncias, no se ha avanzado nada en mejorar la gestión de las zonas verdes, con el agravante de encontrarnos ante una situación de generalización de episodios de temperaturas extremas.
Dejamos por aquí testimonio de algunos casos, comprometiéndonos a explicar en un futuro qué malas prácticas se llevan a cabo en la gestión y tratamiento de las zonas verdes y qué soluciones existen y se aplican ya en otras ciudades.
Las malas prácticas
La eliminación directa del arbolado es una de las principales quejas ciudadanas. La amenaza de daños a las personas por caída de árboles es la excusa del Ayuntamiento de Zaragoza, pero detrás existe una continuada mala gestión de las zonas verdes.

Las obras en la vía pública y la remodelación de parques y jardines conllevan prácticas poco respetuosas con el arbolado. A veces incumpliendo la normativa sobre protección del arbolado.

Las intervenciones en época de reproducción o en zonas de refugio de fauna, son otras de las quejas ciudadanas.

La gestión diaria, por otra parte, es una fuente de ruido, polvo y contaminación en zonas que deberían ser refugios de silencio y naturalidad.

Foto de portada: Parque del Tío Jorge, abril 2026








