La pradera de herbáceas del vivero con Lorena Escuer

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Se nos quedó felizmente corto el encuentro con Lorena Escuer y las praderas de herbáceas. Como dijimos, en cuanto uno, una, se decide a entregarse a todos los campos que abre la siembra y cuidado de una pradera, éstos se vuelven numerosos, insospechados, amplísimos e inabarcables. La fauna asociada y el imprescindible rol del estrato herbáceo como sostén de una población de insectos que ha caído un 75% en las últimas cinco décadas, la lucha biológica integrada, la dependencia de los árboles con respecto a las herbáceas, la inadmisible extensión de cemento gris y cemento verde en nuestras ciudades, el mundo vivo del suelo, las posibilidades plásticas y sensitivas.

En fin, introducciones a regiones muy grandes, pero que convierten a la pradera de herbáceas en el mejor lugar desde el cual tomar atención del genio ecológico puesto en movimiento. A una escala de espacio (unos pocos metros cuadrados) y tiempo (un año) tan rápida que nos permite inmiscuirnos sin grandes instrumentos ni especializaciones y comenzar a entender la red de equilibrios y desequilibrios que es la ecología.

Cada otoño y cada primavera podemos repetir estas siembras. Jugando con algunas variables (varios tipos de composiciones en una misma pradera, distintos modos de labrar, de no labrar y de sembrar, horquillas temporales diferentes, mezcla con arbustivas) y tomando la medida al modo de hacer las cosas. Y así cada vez podrá ser diferente. Por voluntad y por azar.

Por eso, aunque diera para muchas más horas y para recorrer tranquilamente las implicaciones de todo esto, agradecemos de veras a Lorena Escuer que se prestara a venir y a compartir, por simple afán, todo el mundo de los insectos y las praderas.

Gracias a todas las personas que vinieron, o que no pudieron. Este lugar es vuestro y así puede ser construido. Para aprender otra forma de jardinería, experimentar con la invención de un lenguaje a través del solo uso de las plantas al alcance de nuestros montes y para defender y presionar por otra forma y condición de nuestros espacios públicos. Estamos, pues, todos invitados. Y en especial esta próxima primavera, para ser testigos, entre otras cosas, de las vicisitudes y aventuras de nuestra pradera de herbáceas.

Lorena Escuer dando explicaciones a parte del grupo que acudió al taller de siembra