VIAJE A EXTREMADURA

Como en años anteriores ANSAR aprovecha las fiestas de Semana Santa para organizar un viaje a lugares de interés natural. En esta ocasión, coincidiendo con el 40 aniversario de ANSAR, hemos ido a Extremadura para conocer el Parque Nacional de Monfragüe.

Precisamente los orígenes de ANSAR se gestaron en tierras extremeñas, ya que a Badajoz asistieron los que serían fundadores de nuestra asociación a una reunión de organizaciones ecologistas de toda España que tuvo lugar en 1977. Fruto de esta reunión surgió entre la representación aragonesa la necesidad de fundar una asociación ecologista. Aprovecharon aquellos jóvenes naturalistas para conocer la región extremeña y visitaron entre otros lugares Monfragüe, Mérida y Cáceres.

Almez en Villarreal de San Carlos

Volvemos al presente. Comenzamos el viaje alcanzando el Parque Nacional de Monfragüe más tarde de lo previsto pues tropezamos con la operación salida al llegar a Madrid. Nuestra primera visita la hacemos en Villarreal de San Carlos donde realizamos un pequeño recorrido por la vertiente norte del Parque. Es nuestro primer contacto con el bosque mediterráneo que caracteriza a este territorio. Las fechas no han podido ser mejores pues alcanzamos a ver la plena floración de las jaras (Cistus ladanifer) y los cantuesos (Lavandula stoechas). El paseo transcurre por un bosque con predominio de encinas y alcornoques. También vemos algunas de las especies de aves que hemos venido a conocer debido a su ausencia en Aragón, como el buitre negro o el rabilargo. También nos encontramos con un pequeño grupo de ciervos. El terreno se desarrolla sobre una formación de pizarras en la que observamos los huecos dejados por cristales de pirita y que nos indican que hace cientos de millones de años, durante el Paleozoico, esta zona estaba sumergida bajo un mar con un fondo de condiciones anóxicas. Justo nos vino el paseo para evitar un chaparrón que nos obsequió con un maravilloso arcoíris. La tarde la dedicamos a recorrer la magnífica ciudad vieja de Cáceres.

Segundo día. Visita al Monumento Natural de los Barruecos, cerca de Malpartida de Cáceres. Se trata de un paisaje singular originado por los efectos de la erosión sobre un afloramiento de granitos. Es Viernes Santo y los turistas demasiado numerosos para nosotros, pero eso no nos impide la observación de aves. Nos llamó especialmente la atención la cantidad de cigüeñas blancas que construyen sus nidos sobre los bolos de granito. En la charca del Barrueco de Abajo observamos a unos somormujos construir su nido en el agua. También vimos garzas y escuchamos al cuco. Cita herpetológica: lagartija cenicienta. Los pajareros del grupo disfrutaron especialmente en la charca de las cigüeñuelas, donde además de estas aves, hay una numerosa colonia de cigüeñas y bajo sus nidos han aprovechado los gorriones morunos para nidificar. También vimos en esta charca galápagos leprosos. La tarde la dedicamos a una rápida visita por la ciudad de Mérida, disfrutando de las magníficas explicaciones de nuestra compañera Elena Piedrafita.

Tercer día. Parque Nacional de Monfragüe. Vemos este día la vertiente sur, más soleada. La primera parada la realizamos en el Salto del Gitano, un promontorio de cuarcita armoricana (Ordovícico) que aprovechan las aves para nidificar. Es abundante el buitre negro y el leonado. Observamos con detalle una cigüeña negra empollando en el nido y varias volando sobre nuestras cabezas, y nos deleitamos con la cercanía de un roquero solitario. También tuvimos la oportunidad de ver con mucho detalle las golondrinas dáuricas que tan raras son en Aragón. Desde este punto iniciamos la subida al Castillo de Monfragüe. Por el camino nos encontramos con un joven de lagarto ocelado y alguna lagartija colilarga. Llegados a la cima Juan Pablo Castro nos dio las explicaciones geológicas ya que desde este alto se dominan las distintas formaciones desde el Precámbrico al Silúrico del sinclinorio de Monfragüe. En la misma base del castillo son frecuentes los skolithos, galerías fósiles de gusanos del ordovícico tan característicos de la cuarcita armoricana.

Por la tarde nos dirigimos a Torrejón el Rubio para hacer un recorrido hasta el arroyo de la Vid. El camino sigue vías pecuarias junto a dehesas de encinas y alcornoques. Continúan las jaras, cantuesos y lirios, aunque los botánicos se quedarían con la población de Serapias lingua, una orquídea rarísima en Aragón. Al llegar al arroyo vimos cangrejo europeo, varios ejemplares juveniles de galápago leproso y el llamativo nido de golondrina dáurica.

 

El domingo llegó la hora del regreso, largo viaje y nuevamente retenciones en el paso por Madrid, aunque aún nos dio tiempo de realizar una breve visita a Alcalá de Henares.

 

Nuestro más profundo agradecimiento al coordinador y organizador del viaje Miguel Angel Romeo, a nuestro «jefe de expedición» Juan Pablo Castro, a nuestra espontánea guía de arte Elena Piedrafita y a nuestro nuevo y estupendo fichaje Angela Felipe. Muchísimas gracias a todos por vuestra aportación.

Aquellos fundadores de ANSAR también visitaron Doñana en aquel 1977. Nos queda pendiente a nosotros. Tal vez en diciembre…

 

 

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