Reseña del viaje a Segovia

Huyendo del bullicio pilarista, ANSAR organizó una excursión para visitar los enclaves naturales de Guadarrama y alrededores de Segovia.

El primer recorrido fue por la senda de los Reales Sitios, entre La Granja de San Ildefonso y Valsaín. El paseo discurre paralelo al río Eresma por un bosque de robles (Quercus pyrenaica) y jaras (Cistus laurifolius) en el que destacan algunos ejemplares de pino silvestre, tan renombrados en el entorno de Valsaín. Nos sorprendió ver un par de nutrias nadando en el río, así como el vuelo de un buitre negro. La comisión de geología pudo entretenerse analizando las formaciones de granitos.

El segundo día nos dirigimos a las cimas de la Sierra de Guadarrama, último Parque Nacional declarado en España. El grupo se dividió en dos partes con objetivos distintos. El recorrido más corto tenía como destino la Laguna Grande, visita muy popular que en días de puente festivo hace que haya una masificación de familias impidiendo el adecuado disfrute de este hermoso lugar. El grupo más aguerrido alcanzó la cima del Peñalara de 2428 de altitud. En ambos recorridos pisamos terrenos formados por gneis, una roca metamórfica. Cerca de la laguna están muy bien conformadas las morrenas glaciares. La vegetación está formada por bosques de pino silvestre, que conforme ascendemos van desapareciendo para dar paso al enebro rastrero y los piornos. Vemos zonas de turberas. En cuanto a fauna destacamos el acentor alpino, cabra montés, lagartija carpetana y buitre leonado y negro.

Por la tarde visitamos la Granja de San Ildefonso. En la Plaza de España, ante el palacio real destaca un impresionante conjunto de árboles monumentales: pinsapos, cedros y sobre todo dos secuoyas, conocidas como el rey y la reina. Hacemos un recorrido por los jardines de La Granja, y además de visitar sus famosas fuentes nos fijamos en la monumentalidad de sus árboles, de nuevo cedros, secuoyas, tilos…

El sábado nos dirigimos al Parque Natural de las Hoces del Duratón. En Sepúlveda paramos un momento en el mirador de Zuloaga, donde tenemos una preciosa vista de la localidad y donde nuestro geólogo de guardia nos muestra un buen ejemplo de pliegue en rodilla. Comenzamos el paseo de unos 10 Km por el fondo de las hoces, entre puente de Talcano y el puente de Villaseca. El sendero transcurre por una variada vegetación de chopos, sauces, alisos, majuelos, nogales, avellanos, fresnos, peonías, etc. También nos detenemos a reconocer un meandro abandonado y la ermita rupestre de los Siete Altares con arcos de herradura de época visigoda. Tras la comida nos dirigimos a la ermita románica de San Frutos desde donde tenemos una visión del Duratón desde lo alto, lo que permite observar el espectacular conjunto de meandros encajados, aunque el agua aquí esta embalsada por lo que ha desaparecido la dinámica natural del río. La vegetación dominante es el sabinar albar con enebro, testificando la aridez del terreno calizo que favorece la infiltración del agua a capas más profundas. La luz del atardecer intensifica la grandiosidad del paraje. Los buitres leonados nos sobrevuelan a baja altura.

El viaje de vuelta es largo, y lo hace más el tener que cruzar Madrid. No hay tiempo para otra caminata pero sí para recorrer la ciudad de Sigüenza y disfrutar de una comida de hermandad entre los asistentes.

Y termina el viaje, aunque con la ilusión de una nueva visita otros parajes naturales en un próximo puente festivo. No podemos terminar sin agradecer a Miguel Ángel que tan estupendamente nos ha organizado el viaje y dirigido por estas tierras, a Juan Pablo nuestro geólogo de guardía y a Rafa que nos invitó a una copa de cava por una apuesta perdida. Y por supuesto a todos los asistentes por su siempre disposición a disfrutar del viaje.

¡Gracias a todos!

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