Geología. POR EL BARRANCO DE LAS ALMUNIAS

02-12-2019

 FOTOS AL FINAL DEL TEXTO

Hoy más de veinte socios de Ansar componentes del grupo de Geología, como siempre dirigidos por Juan Pablo Castro, nuestro amigo y geólogo “de cabecera”, vamos a recorrer un barranco que atraviesa materiales miocénicos de sedimentación química (calizas, yesos y halita) y sedimentos clásticos del Cuaternario. Nace en la Plana de María y después de unos 9 kilómetros de recorrido, 350 metros de desnivel y drenando una superficie de unas 1.000 hectáreas, desemboca por la margen derecha del río Huerva. Su trazado separa aproximadamente los términos municipales de Cadrete y Zaragoza.

Nada más entrar, nos llaman la atención los depósitos de barranco, estos materiales se componen de limos yesíferos, nódulos de yeso y gravas de margas y calizas, que  proceden de denudación de las laderas (crioclastia, disolución, caída de bloques, subsidencia…) que se desprendieron en épocas lluviosas, templadas o frías, acumulándose en los fondos de los cauces. Los materiales caídos han colmatado y cambiando su típico perfil en V, transformándolo  al darle una apariencia en forma de cuna que es el aspecto típico de un barranco de fondo plano. Este aspecto es debido a que las corrientes, con estas condiciones climáticas, no tienen la energía suficiente para desalojar todo el sedimento acumulado. En Aragón a esta forma geomorfológica se le denomina vale.

Sin embargo, en épocas calientes y áridas el fenómeno que predomina es el de la erosión, con el cual las vales sufren un abarrancamiento remontante. La fuerza erosiva que vacía de sedimento a las vales se manifiesta sobre todo en momentos de tormentas intensas, que suelen producirse muy irregularmente a lo largo del tiempo. En el Valle del Ebro a estas formaciones de paredes verticales se les llaman tollos.

Tanto las fases  de acumulación (vales) como de incisión (tollos) comenzaron con posterioridad a que el Ebro iniciara el vaciado de la cuenca endorreica existente en el Mioceno final-Plioceno. Estuvieron funcionales a lo largo del Pleistoceno, pero debido a que los cambios climáticos fueron mucho más frecuentes en el Holoceno, se concentraron en este periodo la mayoría de las transformaciones, las cuales, debido a la fragilidad de los elementos ante la erosión, han desaparecido quedando únicamente hoy los restos de los últimos depósitos originados.

Este esquema exclusivamente climático se complica, naturalmente, con el factor humano. J. L. Peña et al realizó en el año 2005 estudios de algunos barrancos situados en el valle del Huerva aguas arriba del de las Almunias, en el término de Botorrita, encontrando seis depósitos de barranco. Los tres primeros (N6, N5y N4) corresponden al Pleistoceno Superior y son pequeños restos situados por encima del cauce actual, siendo los tres últimos del Holoceno (N3, N2y N1). De ellos el N3 es el más importante, con más de una decena de metros de potencia, los materiales comenzaron a acumularse hace 6.000 años continuando hasta los siglos IV-V. La mayor tasa de erosión se produjo en la época íbero-romana como consecuencia de la destrucción de la cubierta vegetal por tala e incendios que ocasionaron la agricultura, ganadería, ferrerías… Ya nunca se recuperó el paisaje anterior debido a la continentalidad de nuestro clima.

El depósito N2que se originó durante el sigloXIV y elN1producido a principiosdel siglo XVII, sí se corresponden con causas climáticas, pues ambos se formaron en los momentos más álgidos de la pequeña edad del hielo. En el presente los fenómenos de incisión se muestran activos.

Las edades de estos materiales se datan gracias a las cerámicas, restos orgánicos y construcciones encontradas en los yacimientos arqueológicos de la zona, para ello se emplean diferentes métodos como los del 14C, termoluminiscencia, OSL, dendrocronología…

Mirando el mapa geomorfológico nº 383 del IGME vemos una notoria diferencia entre los barrancos de las Lenas y de las Moreras, los cuales fueron estudiados por  J.L.Peña en Botorrita, como ya hemos citado, el primero con depósitos superficiales en todo su recorrido y el segundo sólo en su tercio inferior.

Sin embargo, el de Las Almunias únicamente tiene materiales de éste tipo, (cartografiables a escala 1:50000) en su parte superior, seguramente el N3, que visitaremos al final del día.  En el recorrido desde el depósito N3 hasta su desembocadura en el Huerva, se aprecia que talla los yesos del Mioceno, demostrando que su capacidad erosiva fue bastante superior a la de los barrancos de Botorrita.

Según vamos penetrando en el cauce vemos en las paredes, adosadas a los yesos de los depósitos holocenos los sucesivos estratos que las componen, algunos de ellos tienen potencias métricas.

Fueron ocasionados por grandes tormentas, el tamaño de sus sedimentos van disminuyendo de muro a techo (granodecreciente) debido a que va perdiendo su energía en los momentos finales del temporal; también en su base produce cicatrices erosivas en el techo del estrato inferior.

Vamos subiendo por el barranco y, en una zona de descarga, en un paredón de yeso, vemos un mineral  en forma de eflorescencias blancas que pudiera ser epsomita.

Seguimos avanzando y ascendemos unos metros, en ese momento vemos perfectamente que estamos sobre una vale y el tollo que  la corta queda a nuestros pies.  Enfrente observamos como la incisión va ensanchándose gracias a fenómenos erosivos tales como la sufusión (piping), originada por el agua de lluvia al penetrar en sedimentos poco consolidados, produciendo galerías subsuperficiales que al salir al exterior transportan materiales del sustrato. Como consecuencia se producen hundimientos que, en combinación con grietas de distensión de las paredes, ocasionan el retroceso del talud y el ensanchamiento del tollo.

A partir de aquí, vemos que los materiales que nos rodean son de yeso y los estratos están muy deformados, los laminados y contorsionados procederían de la transformación de la glauberita en yeso, y los estratos en los que el yeso es nodular alabastrino procederían del reemplazo de la anhidrita.

Las fallas y diaclasas no son mayoritariamente de origen tectónico, sino formadas por colapsos, por disolución, hidrataciones y deshidrataciones, diapirismo, halocénesis… Sin embargo algún conjunto de fallas y diaclasas con la misma orientación pudieran ser producidas por movimientos distensivos o bien por rebote isostático debido al vaciamiento erosivo de la cuenca, incluso podrían haberse dado en el Holoceno.

Juan Pablo nos explica la génesis de los depósitos miocenos existentes en nuestra zona. La depresión del Ebro es la cuenca de antepaís sur de los Pirineos, perdió su conexión con el mar en el Eoceno Superior (36-37 m. a.), a partir de entonces se transformó en una cuenca endorreica que fue hundiéndose según avanzaba la orogenia.

Entre el Oligoceno y Mioceno comenzó a formarse definitivamente su estructura con el surgimiento del Frente de Cabalgamiento Surpirenáico, se siguió rellenando con los materiales erosionados de los Pirineos, Catalánides y Sistema Ibérico y transportadas por abanicos aluviales. Las corrientes fluviales depositarían en las partes más proximales a los relieves las gravas (conglomerados) y según se iban acercando al centro se fueron sedimentando las arenas, limos y arcillas.  En el depocentro se formaría un gran lago cuyas aguas llevarían disueltos carbonatos, sulfatos, cloruros…, según la aridez del clima se evaporarían con mayor o menor frecuencia y depositando distintos materiales según tuvieran más o menos cantidades de solutos.

Por tanto la tectónica controla  el volumen de los materiales erosionables de los relieves, la subsidencia es la responsable del espacio que los sedimentos pueden ocupar y el incremento o disminución de los sistemas aluviales afectaría al consiguiente aumento o descenso de la cantidad de materiales que pueden transportar a la cuenca.

Por otra parte, el clima determina la vegetación y por tanto la tasa de erosión; de las precipitaciones dependería la cantidad de agua de los lagos, aumentando o disminuyendo su tamaño y las temperaturas serían las responsables de la evaporación más o menos intensa dando lugar a distintos sedimentos de origen químico.

Los lagos centrales según va avanzando el tiempo geológico van migrando del Este al Oeste y de Norte hacia el Sur. En el Eoceno-Oligoceno se formaron los Yesos de Barbastro, en el Mioceno Inferior el depocentro ya se encontraba en nuestra zona, donde se formaron los yesos de la Fm Zaragoza; en Remolinos y Torres de Berrellén se depositó la halita, ésta se originó en lagos marginales desconectados del gran lago central, y las aguas, en los dos casos,  procederían de grandes abanicos aluviales del sistema ibérico. A la vez en Almudévar se sedimentaban las calizas, areniscas y lutitas de la Fm Galocha y en la zona de Alcubierre empezaban a depositarse los primeros carbonatos, sin embargo los ríos que alimentaban estas zonas oscenses son de origen pirenaico, concretamente de los sistemas fluviales de Huesca y Luna. Todas estas formaciones pertenecen a la Unidad tectosedimentaria T5 con lo que vemos unos cuantos ejemplos de la gran diversidad de ambientes sedimentarios coetáneos que teníamos en aquel momento.

En la subida por el barranco nos encontramos con la Fm Yesos de Zaragoza que empezaron a originarse hace algo más de veinte millones (21,2) de años, esta formación tiene tres unidades: Unidad Halítica, Unidad Glauberítica y Unidad Anhidrítica, esta formación tiene una extensión de unos 150 km de largo, abarcando desde las Bardenas a Peñalba, con varias decenas de kilómetros de ancho y hasta 800 metros de potencia

En el lago y en la llanura fangosa que lo rodeaba, se originaron mayoritariamente halita Cl Na, glauberita (SO4)2 CaNa2 , anhidrita SO4Ca, yeso SO4Ca.2H2O y, muy minoritaria, la thenardita SO4Na2. Posteriormente  las evaporitas se fueron enterrando y compactando y se convirtieron en sedimento,  pero el yeso, al no ser estable en profundidad, se transformó en anhidrita,  después al ser exhumados estos materiales por procesos erosivos y salir a la superficie, la halita se disolvió; en cambio la glauberita y la anhidrita pueden disolverse o se yesifican por alteración, dando lugar al yeso secundario que contemplamos durante todo el recorrido. La mayor parte de la excursión la realizamos por la Unidad Glauberítica, aunque aquí los componentes mayoritarios son el yeso y la anhidrita y de manera minoritaria la glauberita.

El agua de estos lagos evaporíticos normalmente serían subterránea y transportarían en disolución los minerales, de los que se habrían cargado al atravesar fundamentalmente los depósitos del Trásico Medio y Superior

En un barranco lateral vemos una surgencia de aguas saladas permanentes, cuya salinidad queda confirmada por la vegetación que la rodea: halófilos como la Suaeda vera, Juncus maritimus e Inula crithmoides.

Seguimos ascendiendo y vemos varios derrumbes recientes de las laderas, que han llegado hasta el camino; un poco más adelante en una zona con un paisaje caótico de aspecto ruinoso en la que las pendientes están compuestas por lutitas yesosas, en ellas vemos embutidos grandes bloques de yeso que están basculados y que se desprenderán irremediablemente con el tiempo, aquí tenemos ejemplos de que la erosión sigue siendo activa.

Llegamos a una zona en la que se encuentra un arco natural; es la salida del llamado barranco de los Fantasmas; comentamos que el arco lo habría formado el agua durante fuertes tormentas en las que las precipitaciones intensas fueron erosionando la estrecha pared hasta tener una salida al barranco de Las Almunias.

Por la parte interior del paredón y paralelo al cauce principal ha quedado abandonado el antiguo recorrido del bco de los Fantasmas, que entregaba su intermitente caudal unas decenas de metros aguas abajo de donde lo hace actualmente.

Nos encaminamos por fin hacía la última subida del día remontando un gran depósito de barranco (N3) de más de una decena de metros que nos conduce al paraje de Los Fantasmas, estamos ahora sobre el suelo de una vale extensa que está disecada por un gran tollo, el cauce del barranco tiene un trazado sinuoso con meandros y vemos que en las paredes de sus zonas cóncavas ha formado cuevas por erosión hídrica. Esta es una forma geomorfológica muy semejante al arco que acabamos de ver, también observamos un monolito aislado en forma de chimenea de brujas.

Vemos, en zonas llanas donde el yeso alabastrino abundaba, numerosas muestras de karstificación sobre éste material, también observamos varios bolos de alabastro con impurezas de distintos tonos, los negros se deben a la materia orgánica, los rojizos a óxidos de hierro y los amarillentos tal vez a hidróxidos de hierro.

A lo largo del barranco nos hemos encontrado sobre los yesos varios tepees o túmulos que se producen al hidratarse la capa superficial, separándose ésta de la inferior al aumentar su volumen por lo que se forma un abombamiento; estas estructuras son poco duraderas ya que colapsan por pisoteo o bien por disolución.

Encontramos varias piedras calizas que vienen de la parte superior de la Plana de María, tienen una erosión en forma de tubos, no es una variedad de karst sino una bioturbación por raíces, se originaron en ambientes lacustres, en los márgenes de lagos en los que había vegetación palustre. Cuando se consolidaron estas calizas, los huecos que dejaron las raíces, al desaparecer la vegetación, se rellenaron de lodos, pero al estar menos consolidados que el resto del sedimento, el agua erosionó primero las zonas más débiles que es lo que precisamente le ha pasado a estas calizas.

Juan Pablo finalmente nos explica el origen de las margas y calizas que constituyen las partes superiores de la Plana: sobre los 550 m acaban los yesos de la Fm Zaragoza y empiezan los carbonatos de la Formación Alcubierre que se divide en dos unidades Montes de Castejón y S Caprasio.

La primera unidad corresponde a la UTS T6, los lagos someros donde se formó estaban más al sur (hacia el s. ibérico) que el de la Formación Zaragoza; presentaban un gran cambio químico pues habían pasado de evaporíticos a carbonatados con algo de salinidad. La edad de la base de la UTS es de hace unos 16-17 m.a.

Existieron dos lagos: el central de 75 x 25 Km (La Muela, La Plana, Alcubierre…) y otro en la zona de Borja de 15 km de longitud, estaban separados por una llanura lutítica salina en la zona de Fuendejalón.

En ellos, según el nivel de sus aguas, se depositaron calizas laminadas, margas grises, calizas bioturbadas, calizas algales y en algunas zonas del lago central se se formaron también, de forma muy minoritaria, yesos, concretamente la Formación Yesos de Perdiguera.

La mayoría de los sistemas fluviales que alimentaban estos lagos venían del norte, aunque todavía existían algunos de procedencia ibérica.

La segunda unidad corresponde a la UTS T7, su base se dataría en hace unos 14,5 m.a., el lago carbonatado tendría una dimensiones de 140 x 75 km y estaría prácticamente adosado al margen del s. ibérico; los aportes en esta zona central son exclusivamente de origen pirenaico y de estos abanicos aluviales únicamente quedan sus partes distales.

En el W del lago se dieron ambientes palustres, en el N y E las facies fueron claramente lacustres; en todos estos medios se produjeron depósitos carbonatados con calizas nodulosas, calizas bioturbadas por raíces y calizas bioclásticas con gasterópodos y charáceas (en la zonas culminares de la Muela, la Plana, Alcubierre…).

En la parte SE del lago, separada por los paleorrelieves jurásicos, se dieron unas condiciones distintas al tener una mayor profundidad (hasta 8 metros), oleajes por tormentas, gran productividad biológica (ostrácodos, gasterópodos, foraminíferos, bivalvos) y aportes siliciclásticos; sus depósitos fueron calcarenitas, areniscas y lumaquelas y corresponderían estos ambientes lacustres a la franja geográfica de Fuendetodos a Moyuela, donde hoy se explotan canteras de estos depósitos: la “Piedra Caracoleña de Fuendetodos”.

Para terminar con el tema geológico, los últimos sedimentos que se depositaron en la zona central de la cuenca son los de la UTS T8  que están situados en la parte superior  de la Muela de Borja y sus depósitos en su base serían conglomerados y areniscas y por encima las calizas oncolíticas, todas estas facies se producirían en un lago somero, sus aportes vendrían del NE. Posiblemente la depresión del Ebro, en ese momento, ya tendría un carácter exorréico.

Ha sido una magnífica lección de geología impartida por Juan Pablo en un lugar que parecía tan monótono y poco interesante y sin embargo gracias al conocimiento de su historia geológica se ha mutado en un espacio atrayente y lleno de matices ocultos para los que miran pero no ven.

Observaciones

Hablaremos un poco de los temas ecológicos que también nos competen, el Barranco de las Almunias pertenece a la ZEPA Bajo Huerva y Planas de María, epígrafe ES0000300 al LIC Planas y Estepas de la Margen Derecha del Ebro epígrafe ES2430091 y también al LIG Yesos del Barranco de Las Almunias anexo 2, nº 66. A pesar de todas estas figuras de protección que pretenden preservar flora, fauna y gea, los únicos que faltaban en el lugar eran las aves, mamíferos, reptiles y paseantes… pues la bajada (que no la subida) constante de los ciclistas con bicicletas de montaña por el barranco hace imposible su presencia. Nuestra excursión se vio interrumpida a cada paso, al grito de “bici, bici” debíamos salir del camino para no tener algún percance. En la zona del arco, incluso atravesaron el barranco, a toda prisa, un grupo de motoristas y se continuaron su recorrido por las colinas cercanas. La zona estaba todo llena de rodadas de las bicis, en las que la erosión está atacando el terreno, sobre todo en el cauce y el lateral del barranco. En las laderas de la zona del bco de los Fantasmas  son las huellas de las motos las protagonistas negativas en el paisaje.

De los consejeros “competentes” de la DGA lógicamente no esperábamos nada positivo en el tema de protección de la naturaleza, aparte de llenarse la boca con los discursos de las miles y miles de kilómetros cuadrados (algo más de trece mil) protegidas por ZEPAs y LICs que en realidad son excusas para no hacer nada real ya que Aragón es la única comunidad autónoma que aún no ha legislado estas formas de protección. según recoge nuestro compañero Henri Bourrut en El Ansar Verde, nº 95, pág 37:

Y qué decir de los planes de gestión de la Red Natura 2000. Somos la única Comunidad Autónoma que no los tiene ni redactados ni aprobados. En Aragón protegemos el patrimonio natural a regañadientes, porque no queda más remedio, nunca por convicción.”

En cuanto al Ayuntamiento de Zaragoza, incautos de nosotros, creíamos que sobre el bco de las Almunias haría algo más que tirar balones fuera, (autorregulación, reuniones y bla,bla,bla…) y sobre el parque estepario, Ad calendas graecas

Por tanto hay que regular claramente los derechos y deberes de los distintos actores que podemos encontrarnos en la naturaleza, para que la convivencia sea lo más pacifica posible, informar sobre las normas a cumplir y castigar, sea quien sea, al que las incumpla.

Por supuesto, también a tener en cuenta, DE VERDAD, deben estar las plantas, los animales, la gea…

El artículo de José Antonio Domínguez, “Actividades de naturaleza ¿o contra ella? “ de la Revista Naturaleza Aragonesa nº 35, páginas 64-69, tiene un párrafo sobre la posible desaparición de la población de Collalba Negra  en el Bco. de Las Almunias, precisamente una de las especies para las que se había creado la ZEPA y la experiencia con los ciclistas que tubo el naturalista que las fue a buscar, fue muy semejante a las nuestras.

Aparte en el artículo citado recoge varias interesantes reflexiones de  la convivencia entre el ocio y la naturaleza, con las que se puede estar más o menos de acuerdo, pero que merece la pena leer aunque sólo sea para repensar sobre nuevos aspectos de nuestras interacciones con el medio ambiente.

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