Tiene porte de un arbusto muy ramificado, pero puede alcanzar hasta 3 m. de altura. Sus ramas son cuadrangulares, con pocas hojas, éstas son muy pequeñas y de forma lanceolada. La austeridad de esta planta se transforma en mayo-junio, con una abundante floración que cubre las ramas. Las flores son también pequeñas, de color amarillo y forma papilionácea (como todas las leguminosas). Sus frutos son bolitas de color beige (eso significa sphaero-carpa: fruto en esfera) que permanecen en las ramas tras su maduración.
Es un arbusto nativo de la Península Ibérica y el norte de África. Es planta xerófila, por lo que está bien adaptada al clima mediterráneo, soportando la sequía estival y las temperaturas extremas. De ahí su color grisáceo y el pequeño tamaño de hojas y flores.
Crece en matorrales serialse producidos por la degradación de los encinares y en pinares. También crece en terrenos removidos, como cunetas o taludes. Últimamente se está usando para fijar el terreno en taludes de carreteras o en sus medianas.
Se considera tóxica, debido a dos alcaloides que contiene (retamina y esparteína, ésta última usada antaño como tónico cardíaco y en afecciones respiratorias); también como diurético y para provocar el parto. También se aprovechó para cama de ganado (pulguicida), para hacer escobas y como combustible en las áridas tierras esteparias.
Era frecuente anudar sus ramas siete veces, para evitar el mal de ojo o las verrugas.
El nombre "retama" se usa para denominar a unas cuantas plantas de la familia de las leguminosas (ahora fabáceas). Genistas y retamas tienen en común su hábitat y apariencia arbustiva, ramas delgadas y flexibles y hojas pequeñas, además de sus flores labiadas.