Arbusto de hasta 3 m de altura, con ramas blanquecinas largas, enmarañadas, rígidas y muy espinosas. Hojas simples, de margen entero, estrechas, ensanchadas en el ápice, verde-grisáceas, formando ramilletes en las axilas de las espinas. Floración en primavera y otoño, aunque no es raro encontrar flores a lo largo de todo el año. Flores que nacen solitarias o en grupos de 2-4 en la axila de las hojas, con corola hipocrateriforme (con las piezas soldadas en tubo acabado en 5 lóbulos perpendiculares al mismo), blanquecina algo teñida de lila; estambres exertos y estilo bilobado. Frutos subglobosos, de color rojizo.
Setos, bordes de caminos, matorrales, taludes, en ambientes nitrificados. Planta de la región mediterránea, presente en casi toda la Península, excepto el norte húmedo.
El nombre del género deriva del griego lykion que se aplicaba en su origen a una planta espinosa no emparentada con el escambrón, posiblemente Rhamnus infectoria, procedente de Lycia (Asia Menor).
Los tallos tiernos, bien hervidos y tras cambiar el agua varias veces, se han consumido como verdura, e incluso sus hojas tiernas se han comida en ensaladas. Los frutos son dulces, poco sabrosos, pero bien maduros se han comido en algunos sitios. Las bayas de Goji, que se pusieron de moda hace unos años como antioxidantes proceden de una especie cercana de origen oriental, Lycium barbarum.
Se planta a menudo como separador para limitar pequeños huertos y dificultar el acceso a extraños.
Se ha usado como combustible, y sus ramas bien provistas de espinas para colgar tortetas del mondongo o rodajas de melocotón para hacer orejones.
Algunos autores atribuyen a esta planta propiedades antiespasmódicas y diuréticas, mientras otros la consideran inocua; las hojas, picadas y fumadas, se han utilizado también para combatir el asma y el mareo.
Contiene el pigmento fisalieno, que se ha usado como tinte.