Arbusto elevado, que puede alcanzar hasta 2-3 m de altura. Hojas enteras, glabras, coriáceas, de contorno oblongo, elíptico o lanceolado, subsentadas sobre el tallo, verde brillantes por el haz, más pálidas por el envés, con nerviación reticulada bien visible y margen hialino traslúcido. Florece entre mayo y octubre. Flores pequeñas, numerosas, dispuestas en umbelas terminales compuestas, con pétalos amarillos y una banda de color castaño. Frutos (mericarpos dobles como es característico de la familia) de 5-8 mm. con 5 costillas estrechamente aladas y con pedicelos de 4-12 mm.
Bosques mediterráneos algo térmicos, encinares, carrascales, bosques de ribera, fondos de barrancos y maquias sobre suelos algo húmedos. Es planta del norte de África y sur de Europa occidental; en la Península Ibérica fundamentalmente en el arco mediterráneo, aunque penetra hacia el interior en comarcas de clima suave, estando citada también en el litoral cantábrico, posiblemente asilvestrada de plantas usadas en jardinería. En Aragón es planta bastante rara por esas exigencias térmicas, encontrándose poblaciones aisladas en los montes de Zuera, Cinco Villas (magnífica la población del Fragal en Orés), ambientes de clima suave prepirenaicos, donde acompaña al madroño y al durillo, y en la provincia de Teruel bastante rara aunque aparecería en los valles del río Mijares y Linares. Indiferente al tipo de suelo, en nuestra región se encuentra sobre sustratos básicos. Potencialmente colonizadora se ha extendido en este siglo en la comarca del Matarraña.
Es una de las escasas umbelíferas arbustivas. Las distintas especies del género Bupleurum presenta hojas enteras, algo muy raro entre las umbelíferas que suelen presentarlas más o menos divididas. Como otras muchas umbelíferas florecen en pleno verano, aunque sus flores son pequeñas, poco llamativas.
El nombre del género viene del griego bous (buey) y pleuron (pleura), por la consistencia correosa de las hojas. Parece que ya fue usado por Plinio para alguna especie de este género. En esta especie sus hojas lanceoladas algo coriáceas recuerdan a la adelfa de lo que deriva su nombre más habitual. Sus hojas desprenden olor cítrico al ser frotadas, de donde le vendría el nombre de limoncillo.
Se ha usado en jardinería, para formar setos, y en restauración vegetal en taludes secos. También aparecen citados en diversos blogs usos medicinales derivados de sus propiedades antiinflamatorias para tratar diversas dolencias, como fiebres, trastornos digestivos y como antitusivo.