Exposición «Tras los ojos del pastor», por Zacarías Fievet

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Exposición «Tras los ojos del pastor»

Por Zacarías Fievet

Del 2 al 20 de marzo de 2020

https://www.traslosojosdelpastor.com/

«Nací en 1996 en un pequeño pueblo del valle de Benasque. Soy el menor de 6 hermanos y de padre y madre pastores desde su juventud hasta el día de hoy.

Soy pastor de alta montaña y me apasiona la fotografía. Me gustaría tratar de sorprenderos a todos con imágenes únicas, en lugares únicos. Y para que las entendáis mejor, os contaré un poco acerca de esta forma de vida.

El pastoreo es un oficio diferente, diferente a cualquier otro tipo de trabajo o estilo de vida.
La paz y tranquilidad que se llega a sentir en las montañas, no la conseguimos en ningún otro lugar. Tenemos la suerte, aunque solo sea por unos meses, de llamar a esa gran extensión de terreno nuestro hogar, nuestras montañas, nuestro espacio, y disfrutar de ellas hasta el último rincón. Los pastores de alta montaña gozamos de increíbles vistas, de las fuentes, la brisa, los sonidos, las luces, entre otros… son más que especiales aquí arriba.

Mucha gente piensa que es un trabajo muy duro, aunque no siempre lo es. Sí, pasamos momentos duros. Muchos pasos bajo nuestros pies, caminando horas con muchos kilos a nuestras espaldas por las provisiones que debemos llevar. Los días de tormenta, frío y viento que pasamos, no son tan agradables como en el resto del verano. Pero quizás, los peores son los días en los que las ovejas no hacen lo que queremos y no siempre sabemos por qué, haciéndonos dudar en muchas ocasiones y aprender de ello siempre. Y la soledad… aquella soledad que a veces nos abruma pero a la que no hay que temer, nos acompaña con cada uno de nuestros pasos.

La montaña para nosotros es un sitio tremendamente especial, al que encomendamos nuestros pensamientos y palabras, que aun sin ser escuchadas por los demás salen de nuestro pecho con gran fuerza. Una fuerza como ninguna otra diría yo, ya que nadie te arrebata la verdad ni la culpa, nadie te juzga. En ella tenemos la oportunidad de hacer las cosas a nuestra manera, acertando, equivocándonos, tropezando y por supuesto volviendo a levantarnos para continuar la marcha.

Quizás por eso disfruto tanto de este oficio en vías de extinción, porque me permite ser yo mismo y de esta manera, ser libre.

A pesar de todo y desde mi punto de vista, es un trabajo muy agradecido, siempre y cuando te guste caminar, los animales y la naturaleza, todo lo demás son solo piedras en el camino, a las que aprendes a aceptar con el paso del tiempo. Es un trabajo en el que según dicen nunca se deja de aprender, lo que encuentro todavía más motivador. No sé si continuaré toda la vida con este oficio, pero desde luego hoy me hace feliz, y no voy a renunciar a eso.

Así que aquí os dejo estas fotografías de las montañas, a las que pude llamar mi hogar por un verano. Espero que disfrutéis tanto viéndolas como yo haciéndolas. Cada una ocupa un lugar privilegiado dentro de mí.

Muchas gracias por regalarme un poco de vuestro tiempo y leer estas líneas, y gracias por venir y apoyar esta pasión tan grande».

Del 26 de febrero al 14 de marzo, podéis disfrutar también de otra exposición de Zacarías en el Centro Joaquín Roncal.

 

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