Botánica- DE NUEVO POR EL VEDADO DE PEÑAFLOR (Zaragoza)

18-03-2018

Fotos al final del texto

Con muchas ganas de primavera, después de un invierno largo, de nuevo nos dirigimos al Vedado de Peñaflor para reencontrarnos con las plantas, que este año van muy tardías por la sequía del otoño y los fríos de febrero.

Fuimos un buen grupo entre el que se incluían varias personas que habían realizado el Curso de Iniciación a la Botánica y que muestras mucho interés en la misma.

Nuestro objetivo era llegar hasta el término de La Pañaruela, donde en febrero vimos el Colchicum triphyllum. En una ladera de ese lugar, en el límite con el término municipal de San Mateo de Gállego vimos una asociación vegetal entre la Retama sphaerocarpa y el Rhamnus lycioides en la que además aparecía Salvia lavandulifolia, Thymelaea tinctoria tinctoria (planta macho y planta hembra), Thymus vulgaris, Artemisia herba-alba, Asphodelus cerasiferus (sin flor), Cynoglossum cheirifolium… En un año de época favorable aquí hubiera aparecido Fritilaria lusitanica, Tulipa sylvestris australis y Narcissus dubius. Este ambiente corresponde a un sabinar degradado con alguna planta nitrófila debido al paso del ganado. Por encima de esta ladera crece un pinar joven de repoblación, que se encuentra en condiciones bastande penosas debido al muérdago, la procesionaria y las prolongadas sequías.

Después fuimos hacia el término del “Pino Guitón”, llamado así por un notable Pinus halepensis, que destaca de entre los de su entorno. Aquí encontramos Globularia alypum, Ephedra nebrodensis, Artemisia campestris, Artemisia herba-alba…Aquí el pinar de carrasco es natural.

Muy rerca encontramos un yesar muy descarnado, buena parte de él cristalino, en el que vimos las características plantas gipsófilas: Helianthemun squamatum, Helianthemum syriacum, Herniaria fruticosa, Lepidium subulatum, Gypsophyla sthrutium hispanica…  Continuando por la pista hacia el monte que nos rodeaba encontramos la asociación vegetal entre la coscoja (Quercus coccifera) y el espino negro (Rhamnus lycioides) y en la parte superior un sabinar (Juniperus phoenicea), que se encuentra en fase de regeneración, con Rosmarinus officinalis y Cistus clusii, lo que nos permitió distinguirlas sin flor al estar muy próximas y también encontramos algunos pies dispersos de sabina albar (Juniperus thurifera) y pudimos ver las diferencias entre las dos sabinas.

Seguidamente nos dirigimos a Peñaflor y en el camino hicimos una corta parada para ver un pequeño grupo de encinas (Quercus ilex ballota) que hace tiempo fueron plantadas allí. Como curiosidad vimos un lentisco (Pistacis lentiscus) con las hojas rojizas debido a las inclemencias del tiempo, fenómeno que también le ocurre a otras plantas como el boj (Buxus sempervirens) y la efedra (Ephedra sp). Mamen encontró una ontina con las agallas de una mosca (Rhopalomyia tubifex).

Al otro lado del camino había otra asociación llamada Pinar musgoso, que en esta zona aparece en las laderas de orientación norte. Este tipo de pinar es mucho más húmedo que los que aparecen en el Valle del Ebro.

Acabamos la excursión en Peñaflor tomando un aperitivo entre todos los amigos.

Dejar una opinión